Mi reflexión sobre el coaching

Por: F. Calderón

Mi reflexión sobre el coaching

 

Si quiero hacer una primera reflexión sobre el coaching, pasado ya el periodo de formación y prácticas, la primera palabra que me viene a la mente: RESPETO. Respeto en varios sentidos:

  • Por una parte, cuando comienzo un proceso de coaching, siempre me impone mucho respeto el acompañar a una persona en su camino. Intentar hacerlo bien sin contaminar, consiguiendo que sea el coachee el que se vaya descubriendo a sí mismo dando lo mejor de mí y de todo lo que yo tenga para poder ayudarle a conseguir sus objetivos.
  • Además de lo anterior, desde que he comenzado este proceso, he notado un cambio en mí y en como trato y me relaciono con las personas de mi entorno más cercano: familia, amigos o compañeros de trabajo. Ese respeto del que hablaba antes es el que ahora también noto a la hora de hablar e interactuar con ellos: escuchar más y mejor; observar más detenidamente los gestos, las palabras, los silencios. Y dejar hablar, dejar hablar y expresarse sin prisas, sin anticipar e intentar adivinar sus palabras como antes me pasaba.
  • Y por último, también he conseguido que aumente el respeto que tengo hacia mí mismo. He sido capaz de asimilar todos esos conocimientos, en mayor o menor medida, y aplicarlos a mi vida, mí día a día, mejorando mis capacidades personales y profesionales a pesar de que varias veces tuve dudas.

 

Recuerdo al respecto de este último punto, una charla con uno de los profesores donde le transmitía mis sensaciones de caos mental al respecto de todas las cosas que estábamos estudiando y aprendiendo. Tenía una gran sensación de mucho descontrol y no sabía muy bien cómo enfocar y digerir toda esa información. Él me hizo una genial comparación metafórica, me dijo: “No te preocupes que es normal, es como cuando agitas una esfera de nieve y todos los copos están flotando revueltos. Que mi mente estaba en esa situación y debía tener paciencia hasta que se posaran en el suelo”. Me gustó tanto la metáfora que hasta me compré una esfera para colocarla en un lugar visible para que tenerlo presente. Y de todas las que vi me gustó mucho esta:

Fue sin duda una compra impulsiva pero luego, al buscar información sobre la figura que venía dentro pude comprobar que se trataba de la diosa Bastet: “Bastet es una diosa de la mitología egipcia, cuya misión era proteger el hogar y simboliza la alegría de vivir, pues se considera la deidad de la armonía y la felicidad”. “Armonía y felicidad”, curiosa coincidencia pero ahí estuvo la esfera en mi escritorio hasta que se partió este verano. Confieso que me ayudó bastante…

Con esta anécdota solo quería hacer una pequeña metáfora del duro proceso vital paralelo que he vivido que me ha hecho interrumpir y retrasar el itinerario normal para la certificación. Pero sin embargo, gracias a todo lo aprendido y experimentado en el curso, he podido poner en práctica muchas de las habilidades y herramientas adquiridas en situaciones y vivencias personales bastante complejas para las que probablemente, no estaba muy capacitado. Y ese precisamente era mi objetivo inicial, el curso era para mí, para mejorar mis habilidades y capacidades, tanto personales como profesionales y sin duda el objetivo está más que conseguido y mi satisfacción personal al respecto es indiscutible.

Además de todo lo anterior y centrándome exclusivamente en la materia recibida y mis experiencias al realizar sesiones de coaching, he partido desde el más puro escepticismo pero principalmente motivado por la persona que me aconsejó hacer el curso, persona de mi más alta estima y confianza. Escepticismo porque parece que ahora mismo todo el mundo es coach de algo, y si no lo eres casi que tienes que serlo. Por suerte mi experiencia se ha traducido en la prudencia y el buen uso de la palabra “coach” en todas sus acepciones e interpretaciones.

Aunque sin duda lo más difícil en lo personal, ha sido luchar contra mis comportamientos habituales adquiridos desde hace años, que es justo lo que se confronta con la práctica correcta del coaching. Lo normal es dar recetas mágicas a todo el mundo cuando te piden ayuda o consejo y el coaching se basa justo en lo contrario, en que sean ellos los que busquen sus propias respuestas a partir de nuestras preguntas, preguntas orientadas al autodescubrimiento del otro y su “darse cuenta” y sin duda es ahí donde surge el primer conflicto interno. Ese “apagar tu radio” para sintonizar la del otro en exclusiva, para enfocarnos en él sin ningún protagonismo. Dejar de analizar en base a ti y escuchar al otro en su contexto y sus circunstancias, que no suelen ser las tuyas. Escuchar con mayúsculas, apoyar y aceptar incondicionalmente a nuestro cliente, que es un ser completo que puede conseguir las metas que se proponga y del que debemos ser el hincha más fiel. Usar inteligentemente la ironía para provocar, y más que la provocación en sí, la “provoca-acción” cordial. Acudir siempre a la columna izquierda para que se manifieste lo que normalmente callamos. Sincronizar y como no, hacer el mejor uso de las preguntas, otra de las cuestiones más difíciles de cambiar. Cambiar de las habituales preguntas cerradas a preguntas abiertas, sin dirigir ni condicionar la respuesta, solo para hacer pensar y reflexionar y si es posible, que se llegue a un Insight. Ese cambio tan radical que significa ceder tu ego y dejar de protagonizar las conversaciones, verter e imponer tus opiniones e ideas, y pasar a ser un observador paciente y empático, el “conductor” invisible que intenta ayudar con sus silencios y preguntas.

Ya por último también me ha resultado muy gratificante el poder conocer los diferentes modelos y escuelas psicológicas, especialmente la humanista que es la que más me ha impactado y de hecho es la que más practico a partir también de sus derivaciones ACT y Mindfulness.

En resumen y como conclusión final, puedo asegurar que el impacto del coaching en mi vida ha sido muy importante, no podría afirmar que haya sido un punto de inflexión, pero puedo asegurar sin duda, que ha significado una gran mejora y un gran paso adelante en mi vida personal y profesional. Y eso es de lo que se trata y uno de los principales enfoques de mi vida, ir mejorando siempre con todo lo que pueda aportarme experiencias y conocimientos.

 

federicoFederico Calderón

Responsable TI y Seguridad (Chief Information and Security Officer)

 

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