"Emociones en el Coaching"

Por: Alberto Navarro

LAS EMOCIONES EN EL COACHING”.

 

“Cuanto mas abiertos estemos a nuestros propios sentimientos, mejor podremos leer los de los demás” (Daniel Goleman).

 

¿Qué son las emociones?

Según la RAE : “Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”.

Desde un punto de vista de la Psicología y mas cercano al Coaching por tanto : “Las Emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante”.

Una Emoción no es en si misma un sentimiento, ni un estado de ánimo o humor.

¿Para que nos sirven?

  • Supervivencia: función adaptativa.
  • Acción: función motivadora.
  • Social: nos unen a los demás.
  • Conducta: Función informativa.

Por tanto las EMOCIONES, son un Recurso que podemos utilizar en nuestro beneficio, para lo que es importante primero, aceptarlas (y tolerarlas), utilizarlas a nuestro favor y comprendiendo que en si, nos son malas ni buenas sino útiles o no útiles.

¿Para que nos sirven?

  • En el aspecto profesional, por ejemplo, la tristeza, la melancolía y el miedo son fuentes de creatividad y manantiales de energía y comunicación.

La ira o enfado, son fuente de motivación (y por tanto nos accionan). La tristeza y la alegría pueden unir (idea de equipo) y la urgencia de la ansiedad puede estimular nuestra creatividad.

  • En el aspecto personal, nos mantienen vivos, el miedo nos protege, el asco nos previene, la tristeza nos aporta apoyo de los demás, la ira nos impulsa a provocar cambios, etc.

Para nuestro rol de Coach es importante por tanto identificar las mismas y aceptarlas plenamente.

No podemos elegir nuestras emociones, pero si las conductas (modelo ABC).

Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación”. Es un viejo proverbio árabe, que nos sirve para ver como Expresamos las Emociones:

Tenemos que prestar atención a las conductas, postura corporal, gestos faciales, aspectos verbales, etc.

En esta reflexión, me gustaría hablar del MIEDO como emoción “palanca”.

Es un ejemplo perfecto para ver como una emoción tradicionalmente asociada a una idea negativa, se puede convertir en una herramienta, dentro de un proceso de coaching.

¿Qué es el miedo?

Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea” (RAE).

Al fin y al cabo, es una diferencia por tanto entre nuestras expectativas o situación esperada y la contraria, independientemente de la realidad.

Tenemos que gestionarlo, primero Detectándolo (nos ayuda a conocernos y a utilizar positivamente las sensaciones físicas), segundo, Sentirlo (centrando la atención en nosotros y en nuestras sensaciones), tercero, Aceptarlo (no luchar contra el).

¿Para que?

Para Pasar a la Acción (objeto fundamental del Coaching).

Además, este proceso nos ayuda a gestionar Confianza y Autoestima, una oportunidad para aprender mas de nosotros mismos y mirar hacia delante.

Como idea o conclusión, ver el Miedo como herramienta ya que la respuesta natural ante cualquier proceso de cambio es el miedo como emoción. Tenemos que ser capaces de transformar el miedo, cambiar por tanto nuestro concepto “latino” de error como fracaso y concentrar la mente, nuestros pensamientos, en un resultado de éxito/ganancia, esto es, en términos de utilidad.

Por último, os dejo un regalo que recientemente he podido leer, es un cuento titulado La Ira y la Montaña….

Una Emoción como la IRA…..

 

LA IRA Y LA MONTAÑA

Cuentan que había una vez un hombre que sufría con frecuencia ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar la situación. Para ello se fue a ver a un viejo sabio con fama de conocer la naturaleza humana; al llegar a su presencia le habló así:

– Señor, quiero solicitar tu ayuda. Con frecuencia tengo arranques de ira y cólera que hacen que mi vida y la de mi familia sea muy desgraciada y ya he perdido a casi todos mis amigos. Ya sé que yo soy así, pero confío en poder cambiar si usted me aconseja.

– Lo que me cuentas es muy interesante dijo el sabio-, pero para poder ayudarte eficazmente necesito que me muestres tu ira para saber de qué naturaleza es.

– Pero ahora no estoy enfadado- contestó el hombre.

– Bien, en ese caso continuó el sabio- lo que tendrás que hacer la próxima vez que la ira te invada es venir rápidamente a visitarme a mi casa que está en lo alto de la montaña. Recuerda que has de venir lo más pronto que puedas.-

El hombre se mostró de acuerdo y regresó a su casa, pero al día siguiente un pequeño incidente incendió su cólera y marchó velozmente a ver al anciano.

Sin embargo, la distancia era larga, la subida empinada y el calor sofocante, así que llegó a casa del anciano completamente agotado.

– Señor, aquí estoy como me dijiste.

– Estupendo, muéstrame tu ira.

Pero el hombre estaba tan agotado que no tenía ni rastro de ira.

– Eso es porque no has venido lo suficientemente rápido -dijo el anciano-, la próxima vez sube las cuestas más ligero y así llegarás aún con la ira.

A los pocos días, al hombre le asaltó otro ataque de cólera y, recordando las recomendaciones del sabio, subió las cuestas a todo correr. Lógicamente, cuando llegó estaba completamente exhausto y el sabio de reprendió severamente.

– Esto no puede seguir así. Creo que debes esforzarte más y subir las cuestas mucho más deprisa, porque si no lo haces así no podré conocer tu ira.

El hombre bajó entristecido, jurándose que la próxima ocasión correría con todas sus fuerzas para llegar a tiempo de mostrar su ira.

Pero no ocurrió así. Una y otra vez subía las cuestas hasta la casa del anciano, y una y otra vez llegaba tan cansado que casi ni podía hablar.

Un día que llegó en tal condición que tuvieron que acostarlo, el sabio le dijo:

– Creo que me has engañado. Si la ira formara parte de ti, podrías enseñármela estuvieras cansado o no. Has subido a mi casa más de veinte veces y todas ellas has llegado sin asomo de ira. La verdad es que esa ira no te pertenece, llega a ti motivada por cualquier cosa y tú, estúpidamente, la recoges en tu mente. Por tanto, tienes dos opciones: o no recogerla… o ponerte a subir cuestas a toda carrera como un loco.

 

Los mejores cuentos de las tradiciones de Oriente, S. Vázquez y R. Calle.

 

 Alberto NavarroAlberto Navarro G

Director Oficina BANKIA

 

 

1 Comentario

  1. juancarlos Enero 12, 2016 Responder

    ¡¡Felicidades!!, una mágnifica aportación

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