El Coaching y las Competencias Avanzadas

Por: Juan Luis Ramón

 

El Coaching y las Competencias Avanzadas

 

Todas las competencias avanzadas que hemos ido viendo durante el proceso de formación como Coach han sido muy interesantes, y de todas ellas he podido extraer entendimiento, puntos de vista, herramientas, que me son útiles en los procesos de Coaching con los clientes.

 

ENFOQUE COGNITIVO-CONDUCTUAL

 

Del enfoque Cognitivo-Conductual me gustaría destacar dos modelos, el modelo SPACE y el modelo ABC.

El modelo SPACE (Edgerton y Palmer, 2005), parte de cinco componentes distintos, uno externo

1.- El Contexto Social (Social Context), compuesto por otras personas, creencias sobre los roles sociales, costumbres…)

y cuatro internos del individuo

2.- La Fisiología (Phisiology) sería la respiración, el latido cardiaco, la sudoración, tensiones, enfermedades, sueño…

3.- Las Acciones (Actions) que podrían resumirse en lo que estás haciendo y lo que no estás haciendo

4.- Las Cogniciones (Cognitions) y aquí se incluirían los pensamientos, imágenes, recuerdos, expectativas, valores…

5.- Las Emociones (Emotions) donde se englobarían los sentimientos, el estado anímico…

En este modelo se resalta cómo desde el canal cognitivo podemos acceder al cliente y crear conexión con él, y desde ahí conseguir nuevas formas de pensar que cambien las emociones, la fisiología y las acciones y es de esta manera cómo está presente en mis sesiones de Coaching.

El Cliente suele percibir de manera muy efectiva en la situación en la que quiere trabajar, esta relación entre lo que no puede controlar (Contexto) y lo que le ocurre a él internamente, todas las interacciones existentes entre sus cogniciones, sus emociones, su fisiología y sus acciones.

El modelo ABC o Terapia Racional Emotiva (Ellis, 1955), podría resumirse en la frase del propio Ellis “No son los hechos, sino lo que pensamos sobre los hechos, lo que nos perturba”

En este modelo la A corresponde a los Activating Events (Acontecimientos) que es el hecho en sí que nos ocurre, y que es importante objetivarlo, es lo que ha pasado.

La B corresponde a Belief (Creencia) y sería la interpretación que damos a esos Acontecimientos, lo que pensamos sobre los hechos.

La C son las Consecuencias, el cómo reaccionamos emocional y físicamente ante los Acontecimientos, la respuesta que tenemos ante ellos.

Normalmente se tiende a pensar que el Acontecimiento provoca directamente las emociones y las conductas, pero si esto fuera así, ante hechos parecidos todas las personas tendrían comportamientos similares. Esto no ocurre porque las creencias y las cogniciones son las que realmente generan esas reacciones.

Este modelo está presente en mi acompañamiento como Coach en la línea de que el Cliente vaya siendo consciente de sus creencias y a partir de ahí trabajar en provocarlas y transgredirlas buscando nuevas opciones.

 

 

 

ENFOQUE PSICODINÁMICO

 

Del enfoque psicodinámico la parte que más aplico en mis sesiones y que más claridad me ha dado es la de entender las distinciones entre la Persona y el Rol, en qué Sistema se mueve el Cliente y cuál es la Cultura de dicho sistema.

Es fundamental entender las dinámicas grupales del cliente, y clarificar si son suyas personales o son del grupo y acompañarle en aumentar la consciencia para que pueda tomar decisiones más libremente.

 

También me resulta importante recordar cuáles son las capacidades y competencias que tengo que tener como Coach desde este enfoque.

ENFOQUE HUMANISTA

 

Sin duda este es el enfoque que me atraía del mundo del Coaching sin haberle dado un nombre ni haber estudiado nada al respecto, aunque quizás viéndolo originalmente desde una perspectiva distinta.

El enfoque humanista es una teoría positiva y optimista que mira hacia la autorrealización del ser humano. Surge como reacción al enfoque conductista (Cognitivo-Conductual) y al psicoanálisis (Psicodinámico), teorías que predominaban en esa época.

Este enfoque está representado por Maslow y especialmente por Rogers, y ambos estaban convencidos de la bondad del hombre y de la necesidad de permitirle ser él mismo, y de la tendencia a la autorrealización como motivación innata.

 

Carl Rogers desarrolló la Terapia Centrada en la Persona (PCA – “Person-Centered Approach”) que basa en lo que llamó la Tendencia Actualizante y definió como “la motivación innata presente en toda forma de vida dirigida a desarrollar sus potenciales hasta el mayor límite posible”. Por lo tanto, el ser humano presenta una actitud innata hacia el desarrollo y su ideal máximo es la satisfacción de las necesidades para realizarse en la vida. En este sentido, hay que confiar en la experiencia, en las sensaciones y en las percepciones del cliente.

En el modelo humanista el profesional (terapeuta en aquel momento) parte de la asunción de que su cliente es una persona plena y responsable de sus propias decisiones, donde no hay necesariamente una disfunción-problema, ni la necesidad de diagnóstico.

En su teoría Rogers define tres elementos de la personalidad

 

 

 

 

 

y considera que hay tres actitudes claves en lo que denominaba Consejero (Coach en el tema que nos ocupa)

 

 

 

En mi experiencia como Coach, estas tres actitudes son básicas y son las que más he tenido que ir trabajando personalmente, no tanto por no haberlas desarrollado previamente, sino por una idea “errónea” inicial del Coaching basada más en la ayuda que en el acompañamiento, quizás por explicarlo de un modo más entendible lo identificaba más con un rol de Mentor. Y es importante tener claro que cuando quiero ayudar lanzo mensajes erróneos, ya que cada persona habla desde su propia perspectiva.

En el trabajo que realizo con los clientes, la autenticidad por mi parte, presentándome sin máscaras y abierto a las emociones que puedan surgir, la empatía hacia ellos intentando entender y sentir como ellos, y la aceptación incondicional, con una actitud positiva, sin juicios, y tal y como es y como son y se presentan en las sesiones, son claves para que el proceso de Coaching llegue a buen puerto y el cliente consiga sus objetivos.

 Juan Luis Ramón

Director de Proyectos – Navitas For Change

Coach Ejecutivo-Organizativo Profesional

 

 

 

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