De la ballesta a la certificación... La evolución del Coaching

Juan Carlos de la Osa - Jesús Blanco Urdaneta

El nacimiento de cualquier entidad o estructura creada para apoyar la vida humana, entendiendo por estas incluso las que se refieren a la totalidad de disciplinas, movimientos, ciencias, tecnologías y finalmente cualquier tipo de innovación, no puede ser sino un reflejo de lo que somos, y de cómo nuestra propia gestación y desarrollo es un proceso constante y mantenido de transformación, adaptación y cambio.

La historia del quehacer y ser humano, podría ser reducida a un devenir eterno de micro-modificaciones en la única constante que aún conocemos, y que definimos como tiempo. Al amparo de las premisas asumidas, entendemos entonces en referencia a las disciplinas científicas, que la génesis de cada una de ellas es consecuencia de un re ajuste o re acomodo en estructuras previas; como sí se tratase de un proceso de concepción orgánica todo el conocimiento actual proviene de un pequeño big bang desencadenado en los fundamentos más sólidos de los cromosomas originarios de sus progenitores.

La metáfora orgánica de la concepción, maduración y transmutación explica con claridad lo que atestiguamos a diario en el escenario de la investigación, las ciencias, las academias, las empresas, las organizaciones y la existencia de todo cuanto como colectivo, convenimos en definir y conceptualizar. En este fluir incesante del conocimiento y de los ajustes prácticos de nuestros hallazgos en los últimos años surge el Coaching.

Coach en sus orígenes etimológicos proviene del vocablo polaco “KOCH” que hace referencia a las ballestas que soportaban el peso de los carruajes tirados por caballos y que amortiguaban el tránsito, Asimilado por el inglés como COACH la ballesta polaca para la amortiguación de los carruajes, se convierte en la persona que entrena habilidades específicas con el objeto de llevarlas a su mayor nivel de desempeño. El mundo de la gestión de organizaciones asimila el concepto del Coach a nivel de COACHING y comienza su expansión y transformación de ser un oficio a una especialización profesional.

El Coaching actual, metafóricamente pudiese compararse con el/a infante/a que comienza a experimentar los primeros impulsos de urgencia anunciando la inminente llegada de la adolescencia con su explosión hormonal. El Coaching como disciplina profesional, transita desde su intrincado origen cromosómico una lucha decisiva por desarrollar su autoconcepto y autoimagen, un proceso que evolutivamente se caracteriza por la exploración, la evaluación, la transformación morfológica y estructural, la independencia y reafirmación.

La exploración del Coaching ha transcurrido por los espacios de las personas en todas sus áreas de acción; todas y cada una de ellas, aceptando su carácter exclusivamente relacional, en cuanto existe la realidad humana en relación directa de lo que percibimos y consensuamos sobre el mundo, y como la influencia bilateral (yo – el otro) afecta los procesos fundamentales de memoria, percepción, cognición, ejecución e incluso cómo según Altman señala se modifica y adapta nuestro cerebro para responder a las nuevas demandas.

En el tramado de exigencias evolutivas el Coaching está adquiriendo e incorporando a su configuración general los aportes que desde distintas disciplinas fortalecen su portafolio de recursos para responder a la creciente demanda de aplicaciones a nuevas situaciones, retos y desafíos. Esta diversificación que pareciese la exhibición de toda la mezcla genética de la disciplina, se refleja en los esfuerzos de regularización y normatización que las diferentes asociaciones profesionales se esfuerzan en ejercer para canalizar el caudal de acciones y aplicaciones que observamos en la actualidad.

De la certificación a la especialización

La certificación profesional del Coaching tiene el mismo efecto que sobre el/la humano/a púber tienen las validaciones que el grupo de referencia o pares atribuye en base a su aprobación. El proceso de certificar un ejercicio profesional encierra en sí mismo una intención de garantizar la adecuación genotípica y fenotípica del solicitante, la garantía de idoneidad genética para el consumidor final, como en el proceso mismo de selección natural, la certificación eleva el nivel de éxito en la tarea, y asegura a quien lo recibe una mejora en la cadena de su adn, en este símil, la garantía al cliente sobre la preparación y capacidad profesional del/la certificada.

“Las certificaciones son para los Coaches los que la aprobación de sus pares a los/las adolescentes”, como sí en una prueba de inteligencia se tratara, un enunciado como este obtendría nuestra más alta calificación. Las certificaciones comenzaron casi de manera simultánea al propio proceso evolutivo del ejercicio profesional del Coaching como respuesta a las necesidades de regularización y para los mismos profesionales y los clientes.

Inevitablemente el crecimiento de la demanda requiere un incremento de la oferta, y como respondiendo a una ley de mercado, la práctica del Coaching comenzó a adaptarse y acoplarse a las necesidades cognitivas, culturales y emocionales de los demandantes. La diversificación tal como sí mencionáramos grupos étnicos se evidencia en el nacimiento y establecimiento de lo que se ha llamado escuelas de Coaching, cada una de ellas con una genética intrínsecamente diferenciadora. Entre la americana, la europea y la sudamericana a principios más diferenciados estilos más diferenciados, cada una reclamando un estilo único y dominante.

Como en todos los movimientos y acciones humanas, como sí de una especie de transmisión memética se tratase, el crecimiento del Coaching se ha servido de su elevada viralidad para fecundamente propagarse y asegurar su permanencia en el tiempo más allá que otros movimientos de carácter similar y finalmente replicarse consecutiva y seguidamente, garantizando su supervivencia sobre otras corrientes. En el fértil espacio en el que se movilizan los memes del Coaching encuentra asidero en las relaciones de las personas con sus pares, con su situación social, su entorno laboral o productivo, su sistema de desarrollo y expansión, en realidad con su dinámica total de existencia.

En la medida que las necesidades del/la adolescente se enfocan y orientan en esa misma medida la selección de estímulos que les/las satisfagan se simplifica y orienta. A medida que el ejercicio del Coaching ha tomado más y más matices de profesionalidad y exigencia de desempeño, en esa misma medida se han enfocado y diversificado las variantes de combinación y presentación de su oferta. La tríada dorada o quizás tradicional se relacionaría con la función que centre su actividad, certificando que su naturaleza se debe circunscribir a las personas ó life Coaching, a la atención de las personas en su entorno laboral o Coaching Ejecutivo, o a la atención de las personas en las empresas, incluso a la empresa como sujeto denominado Coaching Corporativo.

Como en la fase final de la adolescencia, el Coaching previa despedida de su etapa universitaria, experimenta con la extravagancia al límite, con lo más novedoso, con la promiscuidad social, con la degustación prolífica. La existencia de entes reguladores y de sistemas de formación de estricto carácter académico no ha sido límite para que el casi adulto Coaching exhiba sus facetas más peculiares, así le encontramos en ocasiones en aplicaciones que aún a los más flexibles e innovadores les resulta al menos llamativo,

De la especialización a la formalización

La edad adulta nos sorprende con sus demandas de adaptación y ajuste a las normas y principios, a la necesidad de pertenencia y al arribo de los espacios para la asociación por intereses, similitudes y coincidencias. Dado el incipiente estado adulto del Coaching comenzamos a experimentar las primeras olas de asociación científica real en torno a las academias, gremios pero de manera más importante a la actividad humana en el contexto exclusivo de la realidad aplicada.

Terminada la celebración y despedida de la larga adolescencia llega el momento para asumir las responsabilidades del mundo real y ajustarse a sus mecanismos de regulación. Por su estado de evolución a nivel global el Coaching ya no solo se refiere a un ejercicio profesional certificado por asociaciones profesionales o por academias reconocidas. La realidad de la sociedad actual demanda un alto nivel de integración y coexistencia, un desempeño muy por encima de la media, y exige garantías probadas sobre la funcionalidad del producto ofertado.

La sobrevivencia en el mundo adulto demanda de asociaciones y negociaciones. Como sí de una persona se tratase el Coaching transita sobre caminos en los que las exigencias de rendimiento son cada vez mayores. No basta ya con un cuerpo teórico exclusivo, antes bien es la integración participación e interacción con otras disciplinas y movimientos científicos de primera línea lo que garantizará su permanencia memética, su evolución, su éxito adaptativo; esta necesidad fundamenta la afiliación e interacción de la disciplina con actividades tan diversas como la antropología, la sociología, la psicología, la administración, la ingeniería, la economía y otras muchas disciplinas.

De cada una de estas actividades el Coaching ha nutrido su cuerpo teórico – práctico engrosando sus raíces y generando un crecimiento armónico y prolífico de sus aplicaciones y proyección a futuro. Actualmente se formaliza al más alto nivel la práctica del Business Coaching, Social Coaching, Coaching Psychology, Educational Coaching, Sports Coaching, Strategic Coaching, Community Coaching, por nombrar algunas de las que cumplen con las cuatro condiciones básicas de formalización:

1.- Existen como unidades de los sectores de administración pública

2.- Existen como programas de pre o post grado a nivel universitario

3.- Existen como especialización certificada por un ente regulador

4.- Existen como disciplina con un cuerpo de investigación y generación de resultados científicos

Es en este espacio de madurez del Coaching en el que se convierte en una elección, decantándose por una u otra corriente formal, manteniendo la conciencia de que se mantiene como constante la necesidad de interactuar e integrar los hallazgos y desarrollos de las otras disciplinas formales a su estructura general. A nivel de formalización como evidentes seguidores y promotores de la Coaching Psychology en el caso del Institute for Coaching Psychology, miramos hacia la Psicología para buscar herramientas que pudieran ser de utilidad en el ejercicio y práctica del Coaching ya que podemos hablar de la Coaching Psychology desde dos perspectivas: como movimiento internacional y como área de conocimiento.

Como movimiento internacional, la Coaching Psychology nace en los años 90 en Australia y Reino Unido gracias a un foro de Internet donde psicólogos coaches se ponen en contacto para compartir sus conocimientos y sus experiencias en el ámbito del coaching. En el año 2000 se crea la primera unidad de Coaching Psychology en The School of Psychology de The Sydney University. (Australia). En el 2005 se crea el primer departamento europeo universitario de Coaching Psychology en The City University of London, estas dos unidades universitarias a nivel de investigación y formación cimentan las bases de esta estructura formal.

Como área de conocimiento, la Coaching Psychology es una subdisciplina de la Psicología que nace con el propósito de apoyar a la población no clínica en la potenciación de su capacidad y el incremento de su percepción de bienestar. La Coaching Psychology puede ser definida como la aplicación sistemática de la ciencia del comportamiento para aumentar el bienestar y el desempeño de los individuos, grupos y organizaciones en la que convergen modelos y enfoques contrastados de Coaching, con orientaciones y enfoques Psicológicos basados en la evidencia.

Este mismo año en Octubre pasado se celebro el primer congreso Internacional de Coaching Psycholoy en España, consolidando el pistoletazo de salida en esta carrera para los hispanoparlantes. El psicólogo coach o el coach psicológico debe ser capaz de utilizar e integrar diferentes modelos de forma flexible, adaptándose a las características de cada cliente, para poder ayudarle de forma más eficaz y eficiente en la consecución de sus objetivos personales y/o profesionales.

De la formalización a la localización

La evidencia de madurez se establece con la aparición de los compromisos y alianzas que promueven la independencia. Como sujetos próximos a la madurez del ejercicio profesional el Institute for Coaching Psychology (ICP) mantiene un alto nivel de actividad en la investigación, formación, ejercicio práctico e innovación en Coaching. Como centros neurálgicos de la disciplina ,Australia y Reino Unido están dando paso a la emergencia de actividades localizadas por toda Europa y el sur de Africa. Las alianzas y centros de actividad ya se encuentran en 15 países (Australia, Inglaterra, Nueva Zelanda, Grecia, Italia, Suiza, Suecia, Dinamarca, Holanda, Estados Unidos, Irlanda, Bosnia Herzegovina y España)

Localmente el primer esfuerzo de investigación desde la perspectiva de la Coaching Psychology fue publicado en la revista nº 3 de la ICF de España en noviembre del 2009, y nace de la sinergia entre una empresa de consultoría en RR.HH. focalizada en gestión del cambio, Leading Change, el Institute for Coaching Psychology como ente dedicado a la formación, certificación, especialización e innovación en Coaching, la Universidad Complutense de Madrid y London Metropolitan University como entes de regulación académica. Resultado de esta acción sinérgica y localizada se ha generado un histórico de más de tres años estableciendo modelos para la práctica, evaluación y adaptación del Coaching a la realidad demandada por los clientes en acuerdo a sus objetivos, desde la perspectiva de la Coaching Psychology.

La investigación tuvo como objetivo establecer un modelo competencial predictor del éxito del Coaching, en tal sentido, consideró un modelo competencial desarrollado en base a los principios teóricos desprendidos desde el Desarrollo Organizacional y principalmente desde los constructos enunciados por Schein, que resultó en la generación de un modelo de evaluación 360 del Coach para cada una de las competencias determinadas en la fase inicial.

En observación de las características y alcances de la investigación se incorporaron 4 (cuatro) sistemas de evaluación adicionales:

• assessment center

• sesiones de coaching de supervisión individual

• sesiones de coaching de supervisión grupal

• sistema de registro de las sesiones individuales

Los programas de formación, certificación y especialización empleados como variables de investigación, han sido diseñados desde los modelos de action learning y del aprendizaje de Kolb, cuya aplicación y adaptación al perfil local ha resultado en el desarrollo de un modelo de seis etapas o fases de aprendizaje contempladas en el nuevo sistema de “Blended Learning”

• Vivenciar

• Elaborar

• Conceptualizar

• Debatir

• Integrar

• Actuar

Como resultado de mayor impacto de la investigación hemos podido desarrollar un modelo competencial de coaching que considera:

5 Herramientas centrales del Coaching

1. Sincronía

2. Escucha

3. Pregunta

4. Insight

5. Feed

4 Fases en el proceso de Coaching

1. Metas

2. Realidad Actual

3. Posibles Opciones

4. Compromisos de Acción

9 Competencias predictoras de éxito del Coach

1. Confiar.

2. Aceptar.

3. Comunicar.

4. Temporalizar

5. Clarificar

6. Apoyar

7. Impulsar

8. Potenciar

9. Alentar

(5+4=9)TM es el modelo fundamental de todos los programas formativos y acciones de intervención, un sistema integrado y validado para la práctica y mejora continua del coaching, en beneficio del objetivo final definido como el incremento de la percepción de bienestar de la persona, bien sea considerada como un individuo o una organización.

Como resultado de este trabajo de investigación se han realizado 100 evaluaciones siguiendo el estricto proceso de pre test – intervención y post test, en alumnos y clientes que han participado en los programa formación, certificación y especialización en coaching. Los primeros resultados obtenidos, en base a una escala de puntuación de 5 (cinco) puntos sugieren que antes de la palicación de un programa de formación en Coaching Psychology:

• Un 82% de la muestra puntuó igual o menor a dos en el uso de herramientas centrales del Coaching (sincronía, escucha, pregunta, insight, feed)

• Las competencias predictoras de éxito en el El 68% de los casos puntúa igual o por debajo del 2,5.

• Más del 90 % no conoce o utiliza herramientas de evaluación en el proceso de Coaching.

Sobre estos hallazgos debemos establecer las siguientes consideraciones:

• La muestra aún no tiene capacidad para la generalización

• Los datos post test dependen del número de sesiones de supervisión.

Del Coaching Localizado al Tailored

Hemos transcurrido el proceso evolutivo del Coaching desde su principios más remotamente registrados hasta su mayor actualidad, ajustándose a cada escenario particular, a cada localización y sus circunstancias, expresadas en un esfuerzo de investigación reflejado en un modelo que establece un sistema de gestión para el éxito del Coach.

La super-especialización pregonada por un sistema económico en total transformación, está dando paso a la instalación de un nuevo orden regido por la tecnología y la innovación, por la humanización y la emocionalización, por la feminización de la red y el ajuste social, un período de tiempo en el que los cambios siguen un ritmo y cadencia vertiginoso, en consideración de lo que toda la cultura digital está proponiendo como modelo de gestión o perfiles “T”; personas , empresas y organizaciones con una especialización sólida, pero con un amplio espectro de acción desde el punto de vista multifuncional, la bienvenida a la sociedad digital, al mundo conectado y virtual.

El Coach histórico se origino como respuesta a la necesidad de ajustar el patrón de entrenamiento y de atención a un deportista determinado, con el único objetivo de llevar su rendimiento al límite óptimo, en contraposición, en el reciente Congreso Internacional de Coaching Psychology, se presentaron los resultados de las investigaciones más recientes desde su perspectiva y desde la evidencia científica,; hallazgos que desvinculan la práctica profesional del Coaching de lo esotérico y paradigmático.

El coaching actual no demanda exlusivamente la oncentración en asuntos como su vocación u origen, formación, certificación, especialización, localización, práctica y evaluación; más allá de ello se orienta en la consecución de su capacidad para ubicar, integrar, desarrollar, innovar y crear soluciones ajustadas al límite óptimo de las necesidades del cliente. Como señala Juan Carlos de la Osa: “Luego de que se complete el proceso formativo central o haya pasado cierto tiempo, cuando el coach considere que ya tiene control y manejo sobre la técnica, habrá llegado el momento de buscar y definir su estilo. En ese momento incluso se puede plantear si puede trasgredir la norma e incluso innovar y crear nuevas normas o técnicas. En definitiva no es más que lo que hicieron los grandes músicos de cada instrumento, a partir de su propia voz o estilo, crear escuela.”

Las sinergias de investigación fomentadas por el Institute for Coaching Psychology se reflejan en la activación de un modelo de formación y gestión (5+4=9)TM (5 herramientas del coaching, cuatro fases de proceso y nueve competencias de éxito), concentrando la estructura técnica que define el proceso de potenciación del coach.

El profesor David Lane señalaba recientemente la necesidad de definir y enfatizar la naturaleza única, diferencial y distintiva de cada caso de coaching, y por tanto, el derecho merecido de un único proceso, para lo que es necesario que el coach se adecúe al cliente, evitando a todo precio practicar el coaching por recetas; este desafío requiere del coach la capacidad de adecuación a cada caso individual, a la demanda de sincronización, resonancia y attachtment de cada persona, finalmente a la confección de un proceso de Coaching Psychology personalísimo que atraviesa la última frontera situada entre la etapa de localización y el siguiente estadio de tailoring, un estadio definido por las metadimensiones del coaching.

 Juan Carlos de la Osa (Partner-Consultor en Leading Change-ICP)

Jesús Blanco Urdaneta (Partner-Consultor en Leading Change-ICP)

 

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