Creencias limitantes en la empresa: Los superiores nunca miran por los intereses de los subordinados y siempre pasan por alto las opiniones de éstos

Marina Guillén

Es bastante común encontrarnos con personas que nos hablan de lo ineptos y narcisistas que son sus superiores y de cómo “todo” lo que hacen está mal hecho y no sirve para la mejora de las condiciones laborales de los empleados y/o el servicio prestado por la empresa. Normalmente, esta premisa viene acompañada de muchas soluciones vagas y generalistas y pocas acciones concretas y estudiadas para poder aplicar al entorno empresarial.

Es normal que las personas que viven con este pensamiento, sientan recelo y rechazo hacia su empresa y la tarea que desarrollan, y escaso respeto por los mandos a los que reportan o los que están por encima de éstos. En base a esta mentalidad, el trabajador suele pensar que sus ideas serán “robadas” por sus superiores para compensar la propia incapacidad de éstos a la hora de gestionar y su falta de creatividad. Esta idea puede generar un estado de enfado continuado en el individuo y desapego con la filosofía de la empresa que se puede traducir en bajo rendimiento y casi nula proactividad. El trabajador se limita a ha hacer lo que le dicen que haga y no va más allá en busca de retos o aportar ideas factibles y novedosas a su entorno para mejorarlo él mismo.

Es posible que en algunos casos esto sea una realidad, pero, en la mayoría de los entornos, los subordinados podrían plantearse que si la empresa ha confiado en esa persona para gestionar un departamento concreto con todo lo que eso conlleva a efectos de productividad y beneficio neto, será en base a sus aptitudes para el puesto y a las necesidades de la empresa en un momento histórico, en un entorno sectorial y en unos objetivos definidos.

Como nos ocurre en muchas otras situaciones de la vida, las cosas se ven mucho más sencillas desde fuera, y quizá no nos planteamos cómo lo haríamos nosotros mismos ocupando la silla de nuestro superior y teniendo que responder a las exigencias de aquellos que están por encima de nosotros mismos y a las peticiones o sugerencias de aquellos que están por debajo. En contadas ocasiones he podido observar por mi misma situaciones en las que subordinados proporcionen un feedback sincero y constructivo a sus managers o hayan presentado propuestas estudiadas y contrastadas.

Si me planteo que la persona a la que reporto está un poco perdida en un momento dado, tal vez sea porque se encuentra en una situación compleja a la hora de alinear el cumplimiento de sus objetivos con las necesidades de sus subordinados, o sencillamente desconoce esas necesidades dado que nadie las ha expresado abierta y proactivamente. En esos casos puedo partir de esa proactividad y mostrar mi interés por aportar ideas, ya que eso puede influir directa y positivamente sobre mi propia situación laboral. Desde un proceso de coaching, el trabajo podría ir encaminado a enfocar la situación desde aquello que el cliente puede hacer para mejorar su entorno, siendo consciente de que a veces la complejidad de una situación subyace al campo de visión limitado desde el que actúan los mandos intermedios y empleados, que suele ser mucho más amplio a medida que se sube por el organigrama organizacional.

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