"Creencia Atlas"

por: Pilar Utrilla

dar más y más trabajo al “mejor” trabajador…

A lo largo de mi trayectoria profesional me he encontrado de manera bastante habitual la tendencia a sobrecargar de tareas a aquella persona que tiene un nivel de desempeño mayor o dicho de otro modo: dar más y más trabajo al “mejor” trabajador. Y también he observado cómo el uso y abuso de esta práctica mantenida en el tiempo, lejos de hacer sentir importante, valorado o satisfecho al trabajador/a en cuestión, desemboca en un burnout o desmotivación por parte de éste para los que curiosamente nadie encuentra explicación.

La respuesta es sencilla: se invierte la relación esfuerzo-recompensa resultando que, aquella persona con más responsabilidades, más urgentes y con mayor nivel de estrés asociado a la realización de sus tareas, obtiene recompensas a mucho más largo plazo que aquel al que no se sobrecarga, tiene muchas menos tareas y generalmente un nivel de rendimiento y desempeño menor. Las recompensas del primero generalmente están relacionados con la compensación a través de bonus anuales, objetivos a largo plazo y más y más retos que aumentan la espiral de trabajo. Las recompensas del segundo en cambio son cortoplacistas, en formato de reducción tareas (que suelen asignarse al “mejor” trabajador) y un sueldo a final de mes (que aunque en muchos casos no sea alto, no llega a justificar la cantidad y complejidad de tareas que tiene).

En resumen, lo que los responsables ven como una muestra de confianza, visibilidad y reconocimiento, los trabajadores (de alto desempeño) llegan a verlo y vivirlo como un castigo. Y es en este punto cuando estamos en serio riesgo de perder nuestro mayor capital dentro de las empresas: las personas con talento.

¿Cuáles son las creencias que hacen asignar más tareas y responsabilidades a las mismas personas una y otra vez? Yo las resumo en una: Atlas (titán que carga el peso de la tierra a sus espaldas) basada en la creencia de que no hay límite de “peso” y “tiempo de carga” en la asignación de tareas a aquellos trabajadores que reconocemos como confiables, eficientes, efectivos y que asumen retos.

¿Qué podemos convertir esta creencia limitante en otra/s potenciadora/s?

  • –  Conoce las capacidades de todo tu equipo: probablemente asignes más tareas a aquellos que manifiestan de manera explícita que les gustan los retos y no tanto las tareas rutinarias. Quizás pasas por alto que hay parte del equipo que puede realizar las mismas tareas pero no lo solicitan abiertamente. Si obviamos esta parte quizás estemos añadiendo tensión innecesaria en la cooperación del equipo.
  • –  Revisa la delegación de tareas: mantén equilibrio en las funciones dentro del equipo. Aunque lo fácil y rápido sea siempre delegar en los mismos, seguro que hay otros miembros del grupo que pueden desarrollar tareas en función de su experiencia y competencia.
  • –  Prepara y desarrolla a todos tus colaboradores. Invierte tiempo en todos, ayudándoles en su desarrollo, adquisición y mejora de destrezas.
  • –  Escucha lo que les motiva, no siempre es lo mismo que a ti y no siempre se mantiene en el tiempo. Si conoces lo que les motiva, quizás descubras cosas que te permitan una mejor asignación de roles.

 

 Pilar UPilar Utrillatrilla

Coach Ejecutivo-Organizativo Profesional

 

 

 

1 Comentario

  1. Miguel Angel febrero 12, 2017 Responder

    Nunca lo había visto desde ese punto de vista, sobre todo porque me siento identificado, siendo las veces en las que he sido “gratificado” con el fin de seguir o aumentar el ritmo laboral. Gracias por el artículo!

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