Creencia limitante. Síndrome C3PO... "en la empresa todos somos un número"

Rebeca Valdeavero Martínez

Hace ya bastantes años, cuando comenzaba mi andadura como formadora en empresas, recuerdo como una de las personas asistentes al curso durante el descanso de rigor frente a un café humeante, me trasladaba esta frase, a colación de algunos conceptos que habíamos trabajado en la sesión de la mañana: “en la empresa sólo somos un número, acabamos sintiéndonos como el robot C-3PO de la Guerra de las Galaxias”.

Entre divertida y curiosa, por lo jocoso de la comparación y sus ademanes, di pie a que me contase algo más. En sus palabras había frustración y no poca ironía, lo que Virginia- no he olvidado su nombre- decía, lo escucharía después muchas veces a lo largo de los años. De todo ello, me quedo con una frase: “cada vez que contactas con los de recursos humanos lo primero que debes decir es tu número de expediente, para ellos sólo somos un número”.
Y…¿realmente es así?. Parece evidente que las personas no somos un número, no conozco a nadie que al levantarse por la mañana haya de realizar algún algoritmo complejo para lavarse los dientes, o dependa de que otro pulse un botón para hacer tal o cual cosa dentro o fuera de su trabajo, al menos desde un punto de vista mecánico, como le ocurría al simpático androide.
Entonces, de dónde proviene esta creencia, que habremos oído más una de una vez y más de dos, especialmente entre los miembros de organizaciones grandes. La clave probablemente esté aquí, en que las personas que integran una organización no se están sintiendo miembros de la misma, existe un “ellos” (los jefes, los de de RRHH, etc.) y un “nosotros” (el número). Desde esta distinción subjetiva, y por tanto real para quienes la viven, no es fácil construir algo en común: la consecución de objetivos estratégicos y la panoplia de instrumentos que acompañan el desarrollo de la misión en las organizaciones (cuadro de mando integral, protocolos de tareas y funciones, proyectos específicos, etc.).

Más bien diría que es harto difícil, y en mayor medida cuando se han de abordar circunstancias retadoras en el entorno de mercado, que ponen a prueba la solidez de las organizaciones que las afrontan y su capacidad adaptativa.

Si es necesario remar en la misma dirección para obtener los resultados deseados y gestionar los cambios, ¿de qué manera se construye un “nosotros” en las organizaciones?, y ¿se puede?. Se puede cuando se quiere y se hace. No son pocas las organizaciones que ahora y en el pasado han tomado conciencia de ello, y han dado los pasos necesarios –en muchos casos a la fuerza ahorcan-. Pero no sólo éstas, desde su línea de mando, son las únicas responsables, también quienes integran las organizaciones necesitan ejercitar un papel activo.

lgunas cuestiones para la reflexión desafiante en este sentido, para unos y otros, podrían ser:

Como organización:

¿ Nos aseguramos comunicar adecuadamente nuestra misión, visión y valores?

¿Se ha determinado el papel que cada unidad organizativa ha de desempeñar en el logro de los objetivos estratégicos?, ¿y el de las personas que las integran?.

¿Se reconocen los logros y gestionan adecuadamente las áreas de mejora de los trabajadores (Evaluación de desempeño, formación y desarrollo, etc.)?

¿Cómo es la política retributiva, monetaria (sueldos y salarios) y emocional (incentivos, gestión de equipos, etc.)?

¿Cómo es la comunicación predominante en la organización (vertical/horizontal, formal/informal, rumorología, filtraciones, etc.)?, ¿qué se puede hacer para mejorarla?.

¿Existen canales de participación?, ¿cómo son y cuál son sus objetivos?, ¿los estamos aprovechando en todo su potencial (intranet, reuniones periódicas, comisiones transversales, aprendizaje colaborativo, etc.)?.

¿Cómo es el estilo directivo?, ¿está alineado con la organización y sus valores?.

Como miembro de la organización:

¿Valoro mis logros en el trabajo?, ¿los de mis compañeros, jefes?, ¿en qué medida me siento partícipe de los resultados del área organizativa en el que me encuentro?.

¿Tengo claro cuál es mi papel aquí?, ¿cómo podría clarificarlo?.

¿Me siento adecuadamente retribuido por mi trabajo?, ¿en qué medida?.

¿Soy de los que me quejo o estoy dispuest@ a participar y aportar soluciones, iniciativas?

¿Hay canales de participación en mi empresa?, ¿los utilizo?, ¿podría proponer alguno adicional?.

¿Cuáles son mis recursos como trabajador (conocimientos, experiencia, competencias, relaciones internas/ externas, etc.)?, ¿sé qué hago adecuadamente y qué podría mejorar?, ¿estoy dispuest@ a hacerlo?, ¿quiero hacerlo?.


  Rebeca Valdeavero Martínez
  Consultoría de estrategia y operaciones

 

0 Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

6 + 13 =

*

By continuing to use the site, you agree to the use of cookies. more information

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close