Emoción: MIEDO

Por: Mercedes Mezquita

Miedo

 

El miedo para mí es una de las emociones más poderosas tanto potenciando como limitando. Tiene además facilidad para aparecer en cualquier situación de nuestra vida, por lo que saber gestionarla es de suma importancia. Entiendo que el grado en el que gestione mis emociones afectará directamente en mis reacciones ante esa emoción; y en el caso del miedo, la reacción a esa emoción hará que ésta sea potenciadora o limitante para mí.

Si buscamos el significado de miedo, según la RAE, una de las definiciones es “Angustia por un riesgo o daño real o imaginario”. Por tanto, el miedo nos pone en alerta ante algún peligro o apreciación de peligro en nuestro entorno y nos aporta información de lo que tenemos alrededor o de lo que entendemos que podríamos tener. De alguna forma es un mecanismo de defensa puesto que alerta a nuestro cerebro y por consiguiente nos pone en guardia.

Físicamente se aprecian algunos factores comunes pero creo que la mayor parte de ellos variarán según la persona. Según Paul Ekman, experto en comunicación no verbal con más de 40 años investigando los gestos faciales y las emociones humanas, las expresiones de alegría , tristeza, ira, sorpresa , asco miedo y desprecio son universales, independientemente a la sociedad o cultura a la que se pertenezca. En el caso del miedo, la expresión física es: párpados superiores elevados al máximo e inferiores tensos, las cejas levantadas se acercan, los labios se alargan hacia atrás.
En mi caso, no soy consciente de esa expresión cuando siento miedo. Físicamente me pongo nerviosa, noto que el corazón se acelera, las manos pierden temperatura y el estómago se me cierra completamente, mi grado de concentración puede aumentar o disminuir según gestione esa situación.

Físicamente se refleja tanto en la comunicación verbal como no verbal. Hay personas que con miedo se cierran y no hablan, otras que por lo contrario hablan constantemente; entrar en estado de nerviosismo con temblores, gritos o quizá utilización de un lenguaje más tajante pueden ser algunas de las reacciones. En la comunicación no verbal una persona con miedo tenderá a posturas que protejan su persona físicamente; como brazos cruzados, no mirar a los ojos al interlocutor en una conversación, músculos en tensión o voz entrecortada o temblorosa entre otros.

El pensamiento que me surge siempre cuando tengo miedo es “estoy sola”, es algo que depende sólo de mí. “Quien me mandará meterme en estas situaciones” es otro que viene ligado a tres más como una especie de conversación interna, la respuesta a esa es “tú lo has elegido”, “tienes la opción de dar un paso atrás o abandonar” (dependiendo de la situación) y el pensamiento final de “no, el hecho de no intentarlo me supondría mayor malestar que el miedo que siento por enfrentarme a esto”. En general el pensamiento que me genera es el de acción.

En situaciones de miedo, tiendo a no hablar demasiado, intento estar concentrada en mis pensamientos y me resulta difícil estar a otras cosas hasta que la situación pasa; fumo más, me pongo seria y me toco la cara. Probablemente tengo más reacciones físicas pero no soy consciente de ellas.

 

Mercedes Mezquita 

Mercedes Mezquira

Especialista en Gestión del Capital Humano

 

 

 

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