"COLUMNA IZQUIERDA"

Julietta Espinoza

¿Cuántas veces hemos pensado o sentido algo y para evitar la confrontación o la incomodidad preferimos no decirlo? ¿Cuantas veces hemos salido de una reunión y nos damos cuenta de que nos callamos algunas ideas por querer evitar alguna discusión?
Esto nos refleja una clara distinción entre las cosas que pensamos y las que verdaderamente llegamos a decir. La diferencia entre ambas puede ser significativa, y precisamente es en esa brecha diferencial en donde podríamos conseguir un aprendizaje de gran valor, que nos brinde un crecimiento personal y profesional. Esta forma de actuar se produce por miedos que buscamos evitar, y muchas veces, esta forma de actuar, genera una gran carga interna, que luego terminamos somatizando a través de cualquier malestar.

Nos han enseñado directa o indirectamente, a elogiar y a decir lo bueno de las personas para quedar bien con los demás; por lo que está socialmente aceptado hacerlo. Pero no nos han enseñado a decir las cosas en las que no estamos de acuerdo, y esto, muchas veces comportarnos de esta manera en el trabajo, puede poner en riesgo a la organización.
En el área organizacional es de gran importancia promover una cultura que impulse a romper con estos miedos y estos diálogos internos. Con esto, no sugiero ir abiertamente expresando todo lo que pensamos o sentimos, ya que si vamos exponiendo nuestra total honestidad al entorno, significaría pasar de un extremo a otro, y no considero que los extremos traigan resultados tan positivos. Siempre es bueno encontrar un equilibrio.

Las organizaciones deberían intentar establecer una cultura de razonamiento y análisis, donde los empleados estén capacitados para generar feedback y que también sean capaces de cuestionar las actividades y objetivos propuestos, para que no sólo se dediquen a cumplir órdenes.

La columna izquierda hace referencia al diálogo interno que mantenemos con nosotros mismo, es decir aquella conversación que interfiere entre lo que digo y lo que pienso. Esta forma de funcionar de nuestros modelos mentales, son intentos de manipular la realidad, pero al evitar expresar nuestros pensamientos y sentimientos, estamos evitando también que se genere un aprendizaje.


  Julietta Espinoza
  Licensed Psychologist

 

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