Competencia AECOP Flexibilidad y modelo ICP

Por: J. Velasco

“Competencia AECOP Flexibilidad y modelo ICP”

 

La flexibilidad es una competencia necesaria por parte del coach para que el cliente alcance los objetivos o metas que se marque. La flexibilidad es adaptación. La flexibilidad tiene que ser abierta y receptiva.

En el coaching partimos de una base: el centro es el cliente (egoless) y esto provoca que surjan muchas competencias para hacer realidad este punto de inicio. Cada coachee, al ser diferente (jamás deberíamos etiquetar) nos obliga a trabajar de formas distinta y con nuevos enfoques, pero siempre escuchando desde la aceptación y el compromiso.

Me he encontrado con un cliente cuya entorno laboral y personal se alejaba totalmente de mis conocimientos. Esto me ha obligado a adaptar mi metodología a su propio entorno, pero para ello he necesitado entender y valorar su propio enfoque. Es muy importante comprender bien el entorno si queremos ser capaces de responder a las necesidades de una cliente o una organización. En este aspecto, la flexibilidad está relacionada con el alineamiento (conocer el rol del cliente y el sistema)

La flexibilidad también afecta al lenguaje y a nuestra disposición corporal. Hagamos que nuestra postura y expresión sea un buen aliado para sacar lo máximo de la persona que tenemos delante.

No considero que sea necesario convertirse en un experto en la materia por donde se mueve un cliente, pero sí entender su entorno y su postura, es decir, tenemos que preguntar cuál es la situación y ser capaces de entenderla, si no tenemos esto claro, partiremos de un error de base fundamental.

La flexibilidad nos ayudará a orientar los resultados y por tanto a la consecución de los objetivos.

La flexibilidad nos tiene que ayudar a clarificar (eliminando confusiones o incertidumbres) a procesar el presente (fortalezas, limitaciones, etc) y a generar una relación de confianza y comunicación plena.

La flexibilidad en un coach puede provocar que surjan ciertos sentimientos que no ayuden a desempeño de nuestras labores.  Esto es algo que no podemos evitar. Una intensidad emocional muy alta puede hacer que perdamos el control de la sesión.
Cada uno de nosotros, como seres humanos, tenemos emociones. Como coaches nuestra labor es la de observar esa emoción y si vemos que nos afecta, tendremos que ser honestos con nosotros y preguntarnos si debemos de continuar con nuestras sesiones.

 

Jesús Velasco Vidal

Coach Ejecutivo-Organizativo Profesional

 

 

 

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